Lectura que moviliza y enseña: Se escapa de ayudar en la venta de chipas, para leer de prestado

14 de abril de 2019

Hay niños que se destacan por algún rasgo o característica propia, hay otros que prácticamente son ejemplos caminando día a día entre un océano de personas, por lo general indiferentes.

Lucas Vergara es uno de ellos. Con 12 años, cursando el 7mo grado de la Escuela N° 84 de Villa Svea, Oberá, portador  con orgullo de la bandera, encuentra el tiempo y la voluntad para ayudar a su familia en el sostenimiento general del hogar y a la vez, convertirse en un ávido lector.

Su historia es la de muchos niños pero con variables diferentes que él mismo aportó a su vida. Fue criado desde los 9 meses con sus abuelos maternos Mario y Beatriz, quienes vinieron hace varios años desde Bernardo de Irigoyen hasta la ciudad que brilla, buscando un futuro mejor para los tres.

Su abuelo, a quien Lucas llama “papá” con cariño- y también con decisión- todos los días sale muy temprano, aún de madrugada, para vender chipas en las calles céntricas de la ciudad, generalmente una esquina donde se ubica un comercio. Y él (siempre que sus estudios lo permiten), está presto para ayudarlo, acompañarlo y darle una mano.

Lo que distingue a este niño de cualquier otro, son sus ganas de salir adelante sin importar ninguno de los obstáculos que la vida le presente. Entre pausa y pausa, de las veces que ayuda a su abuelo, se llegó a una conocida librería de la galería Caayari donde su pasión por la lectura y su curiosidad lo llevaron a acercarse a esos libros que estaban allí, perfectos y ordenados en la vidriera, dispuestos y tentadores, tan cercanos a él, como esperando por sus ojitos ansiosos.

Así comenzó un vínculo entre Lucas y Tania, la dueña del comercio, donde él es siempre bienvenido teniendo todos los libros a su disposición, para sentarse un momento y sumergirse en ese mundo fantástico de la literatura, que lo transporta libremente.

No conoció a su padre y vio muy pocas veces a su madre, pero el amor de sus abuelos lo hacen definirse como un niño plenamente feliz, que agradece vivir con ellos y sentirse cuidado y querido. Desea terminar sus estudios primarios y continuar con la secundaria para luego seguir estudiando y ayudando siempre a Mario y a Beatriz. Su voluntad y su actitud ante la vida lo preceden, en su mirada se puede apreciar, a simple vista, a un niño que no sabe de televisión por cable ni de tablets o celulares pero que jamás se aburre, se rinde o deja de buscar cualquier material para leer y aprender.

Lucas es un chico especial, ejemplo en una sociedad agrietada que justamente, necesita de su hábito y voluntad: leer más y no dejarse vencer por los obstáculos.

(Fotos y texto: José Luis Martínez)

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