• 05/04/2025 00:18

Múltiples Existencias: La sombra – After Haiku cap. cero. (De Aníbal De Grecia)

La primera noche fue breve, caminé solo seis cuadras, agarrándome la pollera con una mano, con la otra sostenía el viento a treinta centímetros de mi pecho. Sentí la sensación por primera vez a dos cuadras, una hora y cuarenta minutos de haber salido; algo acarició mis piernas, luego creció y se hizo entorno. Tenía pensamientos desordenados, como suele suceder. Antes de salir oí que los vecinos ladraban y reían a carcajadas. Es lo último que recuerdo de allá.

En la segunda salida, después de siete horas reapareció; no había luna, estrellas, iluminación artificial ni calles. Una masa particulada semejante a una mano acarició la pollera y luego subió como una nube informe y fosforescente, estaba feliz, el miedo me incluía.

En el viaje dos mil novecientos veinte, estaba muy habituada ya al entorno, sus brazos fuertes me contenían como un universo donde me movía a gusto.

No podía ver, oír ni hablar, sentía el vientre de mi pie desnudo en el fuego que era para mí. Era necesario continuar en ese caos.

No extraño aquel mundo donde la luz heridora esclavizaba mis sentidos, sospeché de ella la primera vez que esa sombra tocó mi piel, supe entonces de su dádiva interesada y no soporté esa hipocresía. Alguna vez fui la sombra asustada por la oscuridad, ahora soy la oscuridad envuelta de sí misma y la noche anuncia el próximo paso a lo incierto.

Existo acá, donde las partículas del tiempo giran armoniosas y desordenadas reverberando desde mi eje