Mi pachorra intelectual de los días lunes
es como la de esse gato que se acuesta a las diez de la mañana en la vereda a que el sol le rebote y espera que pase alguien
y le dé motivos para ronronear.
Este corazón se une al solcito a la misma hora, late lo necesario, hace un Flash-back de lo vivido el fin de semana mientras ensaya la cadencia rítmica que nos va a acompañar el resto del día.
Me entrego a esos designios y salgo a caminar con la vista puesta en todos los territorios y seres que ofrece el paseo.
Mañana será otro ritmo.
