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Reflexiones entre equívocas y univocas: ¿Artistas y no trabajadores

May 18, 2024

Se valora a la cultura como algo “fundamental” en el ser humano, y dentro de ella, le cabe al “arte” una consideración para el desarrollo de toda cultura, así, el arte -si o si- posea esa consigna, ahora, ¿quiénes son esos artistas que los transforma en tales?, sus obras, su consumo y su creatividad, que les otorga presencia en sus colectivos, por ejemplo, como podría ser en la ciudad de Oberá, donde el arte, es un trasmisor de cultura sustancial para el desarrollo del colectivo.

Ahora, ¿cuáles son los cánones que envuelven al arte como “hacer” que lo determina arte?, porque una cosa son los objetos prácticos y artesanales y otra, la del arte, así, lo estético, lo simbólico, lo político, determinen a este último, por el cual si nos topamos ante una creación “referencial” acerca de un lugar como la señalada ciudad de Obera o la provincia misionera, esa relación entre arte y sociedad, ponga el acento en la -representación- desde el servicio de los diferentes cánones de la plástica creadora.

Pero el sentido del presente texto, es indagar en el siguiente aspecto, que los artistas puedan vivir de sus obras y productos, porque “son” trabajadores, entonces. ¿pueden vivir estos trabajadores de su trabajo?, por ejemplo, en el colectivo de Oberá, ¿pueden ellos vivir de lo que hacen, crean y producen, de su trabajo?, ya les decimos que ¡no!, entonces, si hay productos, estéticos, escenográficos, teatrales, literatos, escritores, poetas etc., y sintetizados como creadores de cultura pero sin -recibir- retribución alguna por sus labores, «una explotación» subliminal acontezca, por tratarse de trabajadores que no reciben estipendio por su trabajo, por -no existir un mercado para ellos-, sin embargo, por existir, son transformados en «una efeméride folclorizada», al ser rememorados.

Estos trabajadores son los típicos actores de calendarios y «rescatados», según fechas conmemorativas como -el día del escritor, del poeta, del escultor, del artista plástico etc.-, destacados desde las noticias y puestos en primera plana como algo valorado, y ¡por un instante!, abandonen su condición de ser “espíritus” ajenos a su comunidad y reciban la condición honorífica de artistas pero ¡no! de trabajadores, porque jamás se conciba “tal” a quienes generan un valor como -obra de arte-, porque nadie les paga por el trabajo que hacen.

No puede existir -el arte- en personas bajo necesidades, pobreza y exclusión, por eso aquellos sin preocupaciones económica como -burgueses, profesionales y asalariado de todo el año-, si se pueden “dedicar” -al arte-, y sospechado como algo ideológico, porque tales creaciones son consecuente con la visión de -valores burgueses-, por concebir un arte pivotando en lo estético, que no aborda la función crítica-simbólica -del arte- y opaque su dimensión política e invisibilice a la “fuerza” del -trabajo artístico- y su ¡tácita! lucha de clases», como nueva concepción que fomenta ¡al arte!, pero la supervivencia ¡anule -de por sí-¡, toda disposición por lo artístico, y fuente de un arte cómodo, en un colectivo ideológico, acrítico y funcional.

Juan Oviedo