Una multitud vive el desfile de la Fiesta Nacional del Inmigrante, que comienza con entrada gratuita
Cualquier hecho que posea una condición simbólica como pintar un cuadro, hacer música, escribir libros, dramaturgia, teatro, se les denomina -hechos culturales-, si bien no se puede negar lo simbólico en tales obras, específicamente son hechos más hacia lo artísticos, pero no se les puede negar estar emparentados con el acervo cultural, ahora, también se pueda interpretar como cultura otros “fenómenos” que discrepan de lo simbólico.
Señalemos que las expresiones señaladas de carácter artístico, son expresiones “individuales”, ahora, la siguiente consideración que vamos a plantear no toma por eje a esa individualidad sino a un “colectivo”, quien repite, actúa y fomentan los mismos hechos, por el cual lasdiferencias individualidades quedan licuadas por ser masificadasen la reiteración del mismo patrón conductual.
La presente reflexión surgió en elhotel “Los Pétalos”, Varadero -Cuba-, sede del antiguo Meliá Varadero, pues por las implementadas condiciones arancelarias de la administración Trump, -altísimas-, la firma hotelera decidió darle fin a la relación comercial con sus hoteles en toda la isla, así, y solo quedar vigente la estructura edilicia, pero sin la dirección y la comercialización de Meliá.
Paralelo a eso, la falta de petróleo por el bloqueo, no permite el abastecimiento a los vuelos de viajes internacionales de larga distancia y solo la aerolínea panameña -Copa-, desde el aeropuerto Tocumen, -Panamá-, puede realizar sus vuelos a Cuba. Lo que genera, provoca e instala un déficit terriblepara la industria sin chimenea en los hoteles por esa “ausencia” delturismointernacional masivo, por el cual deben generar nuevas estrategias para captar clientes locales, los propios cubanos.
Unos de los intentospor mitigar tal vaciamiento que dista mucho de ser una solucióntemporal valedera, es el recursopromocional llamado “pasadía” cuyo eje está destinado a la población local, así, por una módica suma de unos 40 dólares, según el hotel, la persona hace uso de las instalaciones con todos los servicios hoteleros a su disposición, por supuesto, de quedarse la noche, aumente el precio, por su estadía, ¿corolario?, el hotel se llena de huéspedes cubanos ypude compartir unos dieciséis días con tales huéspedes los servicios e instalaciones del hotel “Los Pétalos”.
Lo que me permitió estar presente ante una serie de fenómenosmuy poco visto, y lo que me “animo” a definir a la cultura de otra forma diferente a la ya señalada de simbólica, sino de “cuño”, entendidocomo -algo- que se grava en esa individualidad y que la determina,es momento a pasar a describir tal fenomenología.
Primero, la cantidad de comida que se sirven, ¡todos!, pero todos sin igual, desayuno, almuerzo, meriendo, cena, donde llenan, colman, desbordan sus platos de comida, sin límites, como hormigas voraces llenan sus platos una y otra vez, ¿el detalle?, que muchos de los servido, por estar ahítos, hartos, atrancadosde comida y bebida, no consuman lo que se han servido, comida y bebida que sedebe-tirar-, padres, hijos, esposas, maridos hacenexactamente lo mismo, -servirse por demás- solo por servirse.
Segundo, a la hora de hablar, no lo hacende forma mesurada, sin levantar las voces, para no invadir a terceros, por el contrario, siempre en esos grupos hay una especie de macho alfa, quien vocifera levantado la voz para que escuche, no solo el grupo, sino -todo- el hotel, y cuando otroindividuo del grupo, quiere decir algo, también alce la voz, ¿corolario?, la cacofonía es ¡inevitable!, gritos, carcajadas histriónicas, son corrientes yestandarizadas. Otro detalle del desubique normalizado,se encuentre en aquellos que portan parlantes individuales, por ejemplo, usted se encuentra en el bar predilecto del nombrado hotel, calmo, disfrutado de la vista marina, azul profundo con habano en mano y bebiendo algo, todo calmo, tranquilo, es un momento de solaz, pero ¡de pronto!, todo eso es interrumpido porque viene alguien con su parlante diminuto y privado, se pone a escuchar rigtone a “todo” volumen, pero ese maldito/ta¿pidió permiso, consulto si podía?, -olvídelo-
Tercero, los hombres llevan gorra y la mayoría se mete vestidos con remeras en el mar, siempre, llevan algún vaso en la mano o caminan por la playa con su vaso, como si eso fuera un signo de estatus, ¡ah!, casi nadie deja propina ysolo dicen gracias cuando son servidos por el personal. Otra, son invasivos -no respetan- la cola en el ascensor, como ganado encaran y no tienen en cuenta la cantidad permitida que sugiere la carga a trasportar, pero lo extraordinario es que porten un sentido curioso, ser dueños del lugar y hacer lo que quieran, y ¿qué legitima eso?, que han pagado.
Arrogantes, sin cultura, desagradables, mal vestidos, toscos y rechazados por sus mismos compatriotas que los deben servir, algo que rompe la defensa del -relativismo cultural-, esta clase es según “algunos”, la más alta por un poder adquisitivoperola menos preparada en valores, en sapiencia y modales, que me recuerda a esa otra clase media argentina que viaja y va a los gritos por ahíqueriendo hacer enterar a todos, que es argentino, creyéndose ¡vaya a saber qué cosa!Lo cierto, es que la cultura se hace “cuño” en donde no hay formación, respeto, sensibilidad y moralidad, en otras palabras, la cultura del cuño “animaliza” por imponer estereotipos y que no son -solo- a esa clase media cubana, sabemos que talesaryenpor el estilo, existen, algo que también rompa con la defensa universal del -relativismo cultural-.
Juan Oviedo
