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2.2 Posadas en óptica hegeliana
Siguiendo con Hegel, la perspectiva señalada de amos y de esclavos se da en el tránsito tras la propia autoconciencia, ahora, de situarnos en lo concreto de Posadas, nos determine una cadena inquebrantable de trabajo, control y vigilancia de sus inversiones por parte de otros “distintos” emprendedores, se trata de sujetos activos denodadamente y autoconscientes como amos.
La autoconciencia -de si- les dice y les muestra que deben estar satisfecho de «lo que son por lo que han logrado (1), el esclavo no solo es la alteridad social de la necesidad, sino que se halle en el círculo de privilegios que implica ser un subordinado y “visibilizado” por el amo, porque amo y esclavo están ligados en ese ámbito de la competencia feroz por el reconocimiento del otro y solo el ¡éxito! primero, y la subordinación después, pueden otorgar.
Lo que determina que -no hay- una sola Posadas, sino otras: la urbana con su centro neurálgico de comercios y edificios oficiales, despuésun casco urbano que se ensancha conforme y perfile la vieja parte de la ciudad, una periferia con su cantidad de barrios sumidos en la marginalidad y pobreza. Y ¿el esclavo está aquí?, -¡sí!-, pero este no tuvo miedo, sino situado históricamente al sufrir la herencia de la “desigualdad” a lo largo y a lo ancho de la tierra misionera.
El amo y el esclavoson determinaciones de una cadena extendida temporalmente en esta Misiones, así, el amo de hoy pudo estar bajo otro amo que lo tiranizo y así: lo esclavizó, tal como sucede en las cúpulas de poder, subordinar al otro y el subordinado lo reconozca amo, este enfrentar sucede entre los mejores en la cúpula del poder, la dialéctica filosófica convierte en lucha de -clase burguesa- a este fenómeno de la autoconciencia.
Así, el trabajo en la dialéctica de Hegel es un despertar del esclavo camino a su autoconciencia. Ahora contextualizados en Posadas hallamos una mano de obra que -no participa- de esa dialéctica, sino solo estar al servicio de los hechos que determinan su condición de esclavo, es la mano de obra que construye la costanera y colabora indirectamente con el perpetuar de los amos.
Pero, entonces, ¿qué debemos decir del resto de la población?, si la lucha está dada en ese nivel alto de poder cuyo trasfondo implica una autoconciencia, ¿qué queda para el resto y su posibilidad para que ellos también sean autoconscientes de si?, hablamos de trabajadores, jornaleros, changadores, peones etc., ¿qué hay de ellos que no participan de la misma posibilidad dialéctica?
La paradoja nos dice que estas personas si bien trabajan, no determinan su hacer ni su función, sino que les -son dadas- y por ello le quiten la posibilidad de un saber transformador material o transformen la naturaleza, por el cual quedan sumidos en un estado de cosas y pasen a ser -parte- de la “coseidad” (sistema de cosas), y no superen su condición de esclavo. Porque tal reconocer no lo será desde la condición material del hacer sino acerca de lo que ellos como personas son: ¿y qué son ellos?, un aspirar y en esto un nuevo punto de inicio de la nueva dialéctica.
Porque este “esclavo” como desclasado participe de una formalidad que le otorgan los derechos, de poder acceder a todo, pero la -desigualdad- le quita el ejercicio de todos lo derechos que lo formal sitúa y lo fuerce a poseer su -íntimo- deseo, ser un trabajador y no un “ser” digitado para un hacer y solo ganarse la vida. La autoconciencia consista en ser trabajador y si bien actuar conforme a una naturaleza “digitada” por el amo, no hacerlo como esclavo funcional a todos los requerimientos del amo, por el cual el eje de la -nueva autoconciencia-. sea la del esclavo aspirando a ser trabajador.
Entonces, esta segunda dialéctica entre el esclavo y el trabajador ¿cómo se plasma en Posadas?, no en la lucha del crecimiento edilicio ni de los negocios como fue la primera propuesta, sino de pasar a una mano de obra de trabajo informal y otra de -trabajo formal-. Un ejército en busca de “subsistencia” diaria por trabajo en changas, de lo que sea y otra con un salario fijo todo el año, reconocida y con plenos derechos laborales, sociales, y desaloje de una vez por todas esa mano de obra contratada -en negro- cuyo eje de su accionar anida en los barrios pobres de Posadas, sin poder aspirar a otra cosa, esta es la nueva dialéctica posicionada en la ciudad.
Lo que determina el desenredar histórico imaginado en Hegel hacia un “evolucionar” a través de la autoconciencia de los sujetos, pero si nos situamos concretamente en la ciudad, un sentido de lucha y tensión habiten en las “distintas Posadas”: del centro, la costanera; los barrios marginales, lucha y tensión que redunden en un mudar, la del esclavo “devenir” trabajador en las zonas pobres y vulneradas de los alrededores de Posadas, y no solo como acto de supervivencia, sino adquirir nuevos sueños, por ejemplo, la de ser “emprendedor”.
Pero los sueños solo existen en las mentes, se deben divulgar, patentizar, hacerlos presentes y aquí, es la hora de la creación artística y cultural en Posadas, en su música, poesía, pensamiento, literatura, videos, charlas, debates, y encuentros a delimitar, una cultura delineando, sutilizando y reflexionando, en suma: superar ese estado de naturaleza por una autoconciencia y su destino mayor, lo posible.

Juan Oviedo
(1) Hegel define la conciencia independiente como la conciencia que es para sí y la conciencia dependiente como la conciencia que es para otro. El siervo representa el ser para otro en cuanto trabaja no para sí mismo sino para el señor; mientras que el señor representa el ser para sí en tanto el siervo trabaja para él. Ocurre lo mismo en el moderno capitalismo: el capitalista es una conciencia que es para sí, mientras que el trabajador es una conciencia que es para otro. Umpiérrez Sánchez, Francisco, Señor y siervo (Leyendo y entendiendo a Hegel), en Pág. Web: www.lacavernadeplaton.com › articulosbis › hegelsierv…(en línea)
