Una multitud vive el desfile de la Fiesta Nacional del Inmigrante, que comienza con entrada gratuita
3.1 Posadas en óptica posmoderna.
Este tematizar no puede deslindar al pensamiento posmoderno[1] y centrarnos en la parte de su costanera, porque en esa “espacialidad” se inicie una ruptura respeto a las otras Posadas. La distinción no opone pasado y futuro, ni orden y progreso sino entre una realidad que se distancia de todo referente, hace que no incluya a su pasado porque de incluirla podría decirse que la costanera implico un devenir planificado y situarla como expresión del progreso. Pero no, se trate de una hiperrealidad o realidad llevada al extremo como la plasmación de un “sueño” luchando por ser real, unaficción sin correlatividad alguna.
Muy parecido con lo que sucede en la vecina costanera del Paraguay: el balneario San José. Ubicado al lado y en la periferia del -núcleo comercial- en la ciudad de Encarnación parezca un “gueto” también ficcionado. Mientras que, en esta Posadas, hablemos de una realidad en términos de paseo, ligada a lo estético; a lo hedónico, a lo bucólico y al consumo de sus paseantes. Transitada por autos últimos modelos y camionetas 4×4, eje del estar y mostrar del posadeño, se nos muestra “virtual” si la comparamos con la otra “real” que trabaja, suda y sufre[2] ,basada en la necesidad impuesta.
Sin elección del trabajador por hallarse atrapado entre loshilos de lo real y su deber. Y al frente, el otro desahogado de urgencia de lo material, este puede elegir estar en donde está. ¿Pero elige estar ahí específicamente en ese lugar o fue llevado también allí? o, en otras palabras, el entretenimiento propuesto lo suspenda de su aserción y socráticamente decir, «solo sé que estoy aquí, pero sin saber por qué».[3]
Entonces, esta Posadas de la costanera no es un barrio nuevo sino un gran Shopping y espacio lúdico sujeto a la vidriera de un ¡efímero! mostrar entre la candidez superpuesta del espacio público-privado de la costanera. Una gigantesca simulación de algo que «no es” y virtualiza a un sujeto concreto cada vez más licuado y separado -de sí-. Lo paradojal es que ese sujeto ya escindido, acepte una carga ontológica de «ser» por «estar ahí» e identificarse con el umbral del pertenecer a la ciudad, cuyo portal sea esta (costanera) y colabore en el fragmentar posadeño.
Esther Díaz en Posmodernidad dice «La modernidad, preñada de utopías, se dirigía hacia un mañana mejor. Nuestra época -desencantada- se desembaraza de las utopías, reafirma el presente, rescata fragmentos del pasado y no se hace demasiadas ilusiones respecto al futuro»[4]. Esta Posadas -no es- el todo sino la parte reflejando como nadie la siguiente paradoja: la condición divisible del sujeto, por quedar sumido en la ilusión que lo virtual posiciona, y ofrecer la entidad de “ser” un cabal posadeño.
Esta Posadas (la de la costanera) es una virtualidad respecto a la otra porque la refracte como real, mediación comunicativa-, realidad comercial y publicitada “oficialmente”: con fotos, luces, videos, cámaras, se trate de un caleidoscopio mediático, por hacer de esa zona un portal deslindado de los otros mundos posadeños y colabore en la presente escisión.
Si la vieja Posadas “nació” tras romper con el canon de una antropología originaria y fundase a base de valores modernos de «orden y progreso»[5], desarrollando un casco urbano, un centro y una periferia basado en condiciones económicas con proyección clasista. Esta Posadas de la rivera nace alejada de tales condiciones, no constituye condiciones de posibilidad para los señalados valores decimonónicos y por ello ser expresión de una posmodernidad.

Juan Oviedo
[1] La sociedad posmoderna nos coloca ante nuevos problemas y contradicciones que solo desde un discurso posmoderno es posible abordar. Las herramientas modernas, como el teleologismo, el esencialismo antropológico, la idea de progreso lineal, el mecanicismo determinista, no nos son útiles para abordar una realidad que las impugna. El Salto, en Pág. Web: https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-lasmultitudes/a-vueltas-con-la-posmodernidad, (en Línea)
[2]Lipovetsky plantea una moral posmoderna en términos del placer, hedónica e individual en contraposición de una moral del deber. Desde la mirada de Escudero Núñez, «…. el arquetipo del hombre narcisista que en sus derroteros lo único que busca es su satisfacción personal, su reconocimiento como entidad social productiva en la posmodernidad fluctuante, quizás la inmortalidad. De la indiferencia pura, propiamente parte de esta era del vacío, llegamos a los límites en donde la indiferencia por el dolor ajeno se ha vuelto parte de la última noticia que circula en las redes, la indiferencia por lo que acontece en decenas de kilómetros versus lo que acontece a miles de kilómetros, prima siempre en el colectivo social el instructiva dominante, se repasa el manual del dominado». Escudero Núñez, Carlos, La “Era del Vacío” en la obra de Lipovetsky, en pág. web.
[3]Nos referimos al socrático “solo sé que nada se».
[4]Díaz Esther, Posmodernidad, Ed. .Biblos 2da edición, año 1999.
[5] O la oposición entre civilización y barbarie.
